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miércoles, 12 de mayo de 2010

Anticristo, de Lars Von Trier: Solos en el Edén


‘Anticristo’, del siempre desconcertante Lars Von Trier, es una película que no deja a nadie indiferente..

Protagonizada por Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg exclusivamente (no veremos más actores en todo el metraje), nos cuenta la historia de un matrimonio que accidentalmente pierde a su hijo pequeño. A partir de este momento el dolor será el eje que mueva sus vidas. En un intento de ayudar a su mujer, el marido, terapeuta de profesión, marcha con ella a una cabaña perdida en mitad del bosque, donde ellos solos intentarán reponerse y poder salir adelante.


\\\PRIMERAS REFLEXIONES///

Se trata de una de las películas más extrañas que he visto en mucho tiempo. Tanto por la historia en sí como por la forma en que está contada, no dejará indiferente a nadie. Y es que hay que tener una muy buena predisposición para ver esta peli sin detenerse en algunos momentos a tomar aire y desconectar de ella. Yo la vi de un tirón, de noche y a solas, y la verdad es que resulta una experiencia realmente fuerte. Intentaré explicaros el porqué sin desvelar nada importante.

Para empezar, en cuanto a desarrollo de acontecimientos no puede decirse que haya una uniformidad a lo largo de la historia. Hay momentos tremendamente lentos que parece que nunca van a terminar, lo que unido a la intensa carga emocional  de las escenas hace que se requiera un cierto esfuerzo para seguir adelante. Sin embargo, hay otros momentos en los que la acción se precipita y suceden diversos hechos atropelladamente, sin darnos tiempo casi a asimilarlos y contrastando con los largos periodos en los que a acción es mucho más calmada. A pesar de ello, tanto en unos como en otros siempre hay algo interesante que ver o que escuchar, por lo que no hay vacíos ni rellenos. Todo tiene un porqué y un motivo para salir en pantalla, aunque en un primer momento no lo veamos así.

Con respecto a las actuaciones he de comentar que son, sencillamente, espectaculares. A pesar de que sólo son dos durante toda la peli no se hacen aburridos en ningún momento, y aunque a los protagonistas los doblan en las escenas de desnudos y no son ellos el 100% del tiempo que aparecen en pantalla, las escenas que de verdad muestran sus aptitudes como actores sí las han rodado ellos, dándonos una lección y consiguiendo que se nos ericen los vellos con su puesta en escena. Tanto Dafoe como Gainsbourg se muestran tan reales en sus interpretaciones que parecen ellos mismos, y consiguen transmitirnos su dolor, su desesperación y su forma de ver las cosas de una manera impecable.

La ambientación es otro punto fuerte en la película. Los parajes en los que ha sido rodada son espectaculares, consiguiendo mostrarnos tanto su belleza como su lado más oscuro o tétrico modificando simplemente un tono de luz o realizando un simple cambio en la orientación cámara. A veces algo resulta mágico, y a veces aterrador.

La peli goza de una fotografía realmente buena. Se juega con las luces, se tira mucho de imágenes a cámara muy muy lenta, que inicialmente impactan un poco, y se juega mucho con imágenes reales mezcladas con otras producto de la imaginación, obteniendo un resultado visualmente muy llamativo.

Por otra parte no hay banda sonora alguna. Sólo una canción, el aria ‘Lascia qu'io pianga’, de Haendel, se escucha al inicio y al final de la cinta, mientras que en el resto sólo oiremos las voces de los dos protagonistas, sus sonidos y los del bosque. Nada más, a excepción de algunos toques que nos permiten ambientar las escenas más intensas. A pesar de ello, no se echa en falta una BSO rimbombante que llene nuestros oídos, sino que se agradece que sea tan parca en sonidos, ya que nos permite centrarnos en la historia.

Historia que resulta cuanto menos impactante. De un argumento inicialmente sencillo que aparentemente tiene poca chicha nos encontramos con unos sucesos extraños, incomprensibles, sorprendentes, angustiantes, aterradores y enfermizos, que nos hacen plantearnos en algunos momentos de la historia si de verdad queremos seguir viendo la peli o quitarla y olvidarla en el rincón más alejado de nosotros. Y no porque sea mala (aunque muchos la verán así) sino porque es capaz de removernos en nuestros asientos y hacérnoslo pasar mal, muy mal, porque los acontecimientos son bastante duros para los protagonistas y poco a poco, conforme vamos empatizando con ellos, también para nosotros mismos.

Si bien la historia es de por sí bastante llamativa, el hecho de que las escenas de sexo explícito campen a sus anchas le da un toque más polémico si cabe. La verdad es que por lo que leí en otras opis pensé que sería algo más exagerado o más frecuente, pero la verdad, aunque aparecen bastantes y no hay tapujos a la hora de mostrar carne en pantalla, ni es tanto ni es algo gratuito, porque aunque no lo parezca hay motivos para ello.

También nos encontraremos con escenas donde la sangre hará acto de aparición, y a pesar de que hay momentos bastante gores que nos dejarán fríos o con ganas de no comer durante una temporada, la verdad es que no es lo que predomina en la cinta ni tampoco es esto lo que se busca. El objetivo es profundizar en las mentes de los protagonistas, por lo que si lo que se quiere es ver una peli del tipo ‘Saw’ o similares no se trata de la opción idónea.



Desde mi punto de vista se trata de una película extraña que sin embargo a mí me gustó bastante. Es difícil de digerir y la verdad es que hay que tener ganas de verla, porque nos encontramos con unos hechos muy duros en todos los sentidos. Así pues, si nos consideramos sensibles se nos atragantará en distintas ocasiones y lo pasaremos mal, por lo que no la recomiendo.

Pero aparte de esto la verdad es que se trata de una cinta que explora la psicología de los personajes, que consigue meternos en sus pellejos y hacernos sentir lo que ellos mismos sienten, lo que al menos en mi caso lo considero todo un logro.

Eso sí, el mal cuerpo que se le queda a uno cuando termina hay que tenerlo en cuenta, jeje.

Así pues, muy recomendable para los que gusten de películas que hacen reflexionar, que no son nada convencionales y que invitan a devanarse los sesos durante y después de verlas para encontrar una lógica a lo que se muestra, sin que por ello tengamos garantías de que nuestras conclusiones sean las correctas. Pero absténganse sensibles y menores de diecimuchos, porque la verdad es que no resultará nada apropiada para ellos.


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